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Crónica de una resolución en tiempos de la COVID-19

Septiembre de 2020

Martin Faller

Gobierno y apoyo de la junta

La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja


Resumen

Esta historia trata de la sabiduría y valentía de quienes aprobaron una resolución en la XXXIII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (Conferencia Internacional), pocos meses antes de la irrupción de una pandemia mundial que cambiaría el mundo. Es un relato sobre el valor y la pertinencia de esta resolución ante emergencias de la vida real, y sobre la manera en que se ha convertido en una de las herramientas más importantes para posicionar a las Sociedades Nacionales en el centro de las operaciones motivadas por la COVID-19, y como aliadas, en apoyo de los miembros de un movimiento mundial. También refleja la manera en que el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (Movimiento) se ha visto obligado a cambiar, interactuar, y adaptarse en medio de esta crisis.


Cronograma

Ginebra, 12 de diciembre 2019. La Conferencia Internacional (integrada por Estados, las Sociedades Nacionales, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y Comité Internacional de la Cruz Roja) aprueba por consenso una resolución tituladaEl momento de actuar: juntos en la lucha ante epidemias y pandemias

Ginebra, 26 de marzo de 2020. El Movimiento emite un llamamiento de emergencia revisado por valor de ochocientos millones de francos suizos para ayudar a las comunidades más vulnerables del mundo en la lucha contra la propagación de la COVID-19 y en la recuperación posterior.

Ginebra, 28 de mayo de 2020. Cinco meses después del inicio de la crisis y de la celebración de XXXIII Conferencia Internacional, la pandemia de COVID-19 ha puesto en entredicho muchos aspectos de la vida de las personas, ha exacerbado las desigualdades, ha desestabilizado a las comunidades y ha anulado logros alcanzados en el último decenio en materia de desarrollo. El Movimiento dirigió un llamamiento por valor de 3 100 millones de francos suizos para ampliar urgentemente su intervención mundial a fin de contener la rápida propagación de la COVID-19 y brindar asistencia en todo el mundo a las personas más vulnerables ante la pandemia. Este llamamiento coordinado se fundamentó en el llamamiento anterior y estivo encaminado a la intensificación de los servicios orientados a salvar vidas y brindar apoyo para afrontar tanto las repercusiones inmediatas de la pandemia como sus consecuencias sociales y económicas a largo plazo.

Los voluntarios y miembros del personal de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja prestan servicios y aportan equipamiento para contener la propagación de la pandemia y paliar el deterioro de los medios de vida y de las condiciones socioeconómicas. A fin de brindar protección y apoyo a las comunidades, es necesario fomentar de manera sostenida y coordinada la labor de las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna a nivel local, junto con la intervención a nivel mundial. Esta pandemia genera necesidades propias de una situación de crisis que persistirán a largo plazo, ya sea en materia de apoyo a la salud mental, asistencia médica en zonas de conflicto o apoyo relacionado con los medios de vida.


La historia

Las personas congregadas en las salas de reuniones del Centro Internacional de Conferencias de Ginebra ignoraban en ese momento que, poco después, se propagaría un virus con repercusiones inimaginables para todo el mundo. En los meses previos a la irrupción de la pandemia de COVID-19, difícilmente se concebía la magnitud de un brote epidémico de esa naturaleza. Mientras los 2 400 participantes en la XXXIII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja debatían sobre la prevención y la lucha contra las pandemias y epidemias, nadie habría podido predecir que así ocurriría apenas iniciado el año siguiente– y que acontecimientos presenciales, como la Conferencia Internacional, tendrían que dejar de celebrarse en el futuro inmediato.

Una de las decisiones más eficaces y oportunas adoptadas por la Conferencia Internacional fue la aprobación de la resolución 3 sobre la lucha conjunta ante pandemias y epidemias. Mediante este compromiso, los Estados, las Sociedades Nacionales, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (Federación Internacional) manifestaron estar “profundamente preocupados por la amenaza que plantean las epidemias y las pandemias para la salud, la economía y la estabilidad mundiales, en particular en las zonas más vulnerables del mundo y en entornos complejos donde la intervención ante las epidemias puede plantear particular dificultad”.

En el marco de la colaboración a nivel mundial, miles de voluntarios y miembros del personal de todos los componentes del Movimiento se movilizaron para contribuir a la intervención motivada por la COVID-19 y velar por la aplicación efectiva de esta resolución – que se puso en práctica de inmediato para recordar a los Estados el papel fundamental y la capacidad de las Sociedades Nacionales, la Federación Internacional y el CICR en calidad de agentes de intervención fundamentales ante esta crisis. La resolución se difundió ampliamente, en medio de llamamientos para facilitar un mayor acceso y apoyo – en particular para las Sociedades Nacionales junto a las autoridades públicas.

También se produjo un gran giro en las modalidades de comunicación en el mundo. Se probaron y adoptaron rápidamente nuevas tecnologías y plataformas de comunicación. Personas de diversos lugares del mundo daban a conocer sus experiencias y preocupaciones en línea y formulaban planes, estrategias de sensibilización, programas operativos – todo ello virtualmente. Estos encuentros virtuales estaban cambiando los cauces de diálogo e impulsaron la adaptación en todo el mundo de las modalidades de comunicación y trabajo y, a menudo, exigieron mayor paciencia para escuchar atentamente. Estos encuentros permitieron que los voluntarios y miembros del personal que continuaban trabajando presencialmente establecieran contacto con comunidades y grupos marginados que vivían ocultos tras las sombras virtuales de la sociedad. El nuevo contexto obligó, asimismo, a replanteare la celebración de reuniones mundiales, como la Conferencia Internacional, que podrían celebrarse en línea.

Se intercambiaron en línea tanto relatos sobre comidas aportadas a  niños desatendidos que se vieron afectados por el cierre de escuelas en Los Ángeles, como relatos sobre voluntarios de muchos países que distribuían alimentos a las personas necesitadas después de que muchas cocinas populares tuvieran que cerrar, o sobre los voluntarios de la Media Luna Roja de Bangladesh que trabajaban en campamentos de refugiados y centros de salud materno-infantil. Relatos sobre las unidades de emergencia médica de la Cruz Roja Libanesa que permanecían alerta las 24 horas del día, dispuestas a subir rápidamente a las ambulancias para prestar ayuda; o, sobre el personal de salud mental y apoyo psicosocial de la Cruz Roja Danesa, que prestaba servicios en turnos de 24 horas; sobre los voluntarios de la Cruz Roja Venezolana que bridaron apoyo a los servicios de la atención a la salud; sobre la Media Luna de Roja Turca que facilitó asistencia mediante la entrega de efectivo a millones de refugiados sirios, y los voluntarios de la Media Luna Roja Afgana que se desplazaron con clínicas móviles a lugares situados fuera del alcance del sistema de salud pública. Muchos de estos relatos son reconfortantes y, a la vez, desgarradores.

Además de los cambios y la adaptación que hemos presenciado en el ámbito de la comunicación durante la pandemia, lo cierto es que los componentes del Movimiento están trabajando activamente sobre el terreno para superar los efectos de la COVID-19, para proteger a las poblaciones más vulnerables, y para evitar que se planteen desafíos mucho más importantes y a más largo plazo en el futuro.

En la resolución aprobada en Conferencia Internacional se reconoció el extraordinario y valioso papel desempeñado por el Movimiento en la lucha contra las pandemias, destacándose, en particular, la importancia de las Sociedades Nacionales, que trabajan en estrecha colaboración con las autoridades públicas nacionales. Asimismo, se hizo un llamamiento para que se permitiera y facilitara la labor de los componentes del Movimiento (Sociedades Nacionales, Federación Internacional y CICR) en favor de la lucha contra las pandemias y la intervención a raíz de estas – exactamente en situaciones como la que estamos afrontando durante la   COVID-19.

Aunque las decisiones adoptadas y los compromisos contraídos durante la Conferencia Internacional puedan parecer ajenos a la realidad operativa, no es así. Su pertinencia es evidente en situaciones como la que enfrentamos actualmente a raíz de la pandemia de COVID-19. Somos conscientes de la posibilidad y la importancia de aprovechar estos compromisos con el objeto de asistir mejor a las personas más afectadas. Y fue gracias a la valentía y sabiduría de los miembros de la Conferencia Internacional que se adoptaron esas decisiones, las cuales han resultado ser cruciales, incluso a día de hoy.


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