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La guerra en las ciudades: aunar fuerzas para afrontar sus consecuencias en el plano humanitario

Abril 2021

Por Kaja Sannerud Andersen, asesora principal, Cruz Roja Noruega

y Magnus Løvold, asesor en políticas, Comité Internacional de la Cruz Roja


¿Qué hacer cuando la ciudad de pronto se convierte en un campo de batalla? En todo el mundo, millones de personas civiles quedan atrapadas en el fuego cruzado. Cuando los hogares y los barrios se convierten en líneas del frente, muchas  personas no tienen más opción que correr para salvar su vida en medio de la destrucción generalizada o buscar refugio en el mismo lugar, sin tener, con frecuencia, un lugar para resguardarse.

Hemos visto muchas veces esta situación. Mosul, Alepo, Raqa, Marawi, Gaza, Mogadiscio, Donetsk, Trípoli, Saná: una larga lista de ciudades atrapadas en el horror de la guerra; cada una de ellas encierra una historia de temor y sufrimiento indecibles y casi imposibles de imaginar. Cada batalla deja a incontables personas desplazadas y traumatizadas por años, muchas con heridas e incapacidades de por vida, visibles e invisibles.

“Mi hijo se sofocó durante el ataque”, fue el testimonio que dio al Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) Yasser Mustafa Najjar, sobreviviente de la guerra en Siria, habitante de la zona este de Alepo. “Los primeros tres pisos del edificio colapsaron. No tuvo posibilidad de salir”.

¿Cómo puede dar respuestas la comunidad humanitaria a un sufrimiento y una devastación de tal envergadura? ¿Cuál es el papel que le toca al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en la respuesta a los enormes desafíos humanitarios que supone la guerra en las ciudades?

Sufrimiento de mayor magnitud para la población civil

La guerra urbana no es un fenómeno nuevo. La guerra se ha librado en las ciudades durante siglos. Pero la forma en la que se desarrollan los conflictos armados está cambiando. Las operaciones militares se ejecutan con demasiada frecuencia en las proximidades de la población civil. Dada la tendencia incesante de urbanización y crecimiento demográfico en las últimas décadas, la población civil se halla cada vez más en medio de los enfrentamientos y, por otro lado, depende de infraestructura crítica pero frágil. El resultado: la población civil sufre las peores consecuencias de la guerra en las ciudades.

Cuando las ciudades son bombardeadas, más del 90 por ciento de las muertes, según estimaciones, corresponde a personas civiles, en parte debido a su proximidad con los objetivos militares. En muchos casos, las escuelas, los hogares y los hospitales están cerca de objetivos militares legítimos y son atacados por negligencia o porque se han elegido las armas inadecuadas. De hecho, una causa central del sufrimiento civil en la guerra urbana es el uso de armas explosivas con una amplia área de impacto, diseñadas para uso en campos de batalla abiertos.

Las ciudades dependen de una red compleja de servicios interconectados: si una parte se daña, el efecto dominó pueda causar más sufrimiento aun. Cuando se destruyen las redes de suministro de agua o energía, el impacto en la salud pública y la prestación de asistencia de salud puede causar muchas más muertes que los efectos directos de los ataques. A causa de la muerte, la destrucción y la degradación de servicios esenciales, barrios enteros se vuelven inhabitables, y las poblaciones urbanas pueden verse obligadas a abandonar sus hogares, lo que las deja expuestas duras condiciones de vida y riesgos nuevos y más graves.

La guerra en las ciudades: un desafío único

La realidad de la guerra en las ciudades pone a nuestro Movimiento ante desafíos singulares. La protección y la asistencia de las personas más vulnerables, incluidas las que son afectadas por conflictos armados, son tareas centrales de nuestra misión. Sin embargo, para cumplir con ella, necesitamos acceso, que a menudo no obtenemos por la negativa deliberada de los combatientes, o indirectamente por la intensidad de los enfrentamientos. Necesitamos seguridad para nuestro personal y voluntarios y voluntarias que con demasiada frecuencia pagan un alto precio por intentar acceder y asistir a las poblaciones vulnerables. Y necesitamos recursos adecuados.

Es muy frecuente que una de esas condiciones no se cumpla. Por este motivo, debemos trabajar juntos como Movimiento en la formulación de una estrategia eficaz para prevenir, mitigar y responder a las consecuencias inaceptables de la guerra en las ciudades. Se necesitarán medidas eficaces en materia de operaciones y prevención para una mejor protección de las personas civiles y un mayor respeto del derecho internacional humanitario.

Para poder hacer frente a estas dificultades, el CICR, la Federación Internacional, la Cruz Roja Noruega y otras Sociedades Nacionales han iniciado un proceso de elaboración conjunta de un Marco integral del Movimiento relativo a la guerra en las ciudades, con miras al próximo Consejo de Delegados. Las consultas se basan en los resultados de la reunión que organizaron las Sociedades Nacionales de Irak, Somalia y Noruega junto al CICR en octubre de 2019 en Oslo, y en los debates en torno a la  prevención y respuesta a las consecuencias de la guerra urbana que tuvieron lugar en la XXXIII Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en 2019. El Marco integral del Movimiento relativo a la guerra en las ciudades podría basarse también en el enfoque urbano del Movimiento en general, y en el enfoque de resiliencia urbana en particular.

Nos nutriremos de la experiencia, creatividad y conocimientos colectivos de nuestro Movimiento para definir un conjunto de compromisos concretos y factibles que puedan adoptarse en todo el Movimiento. Esperamos entonces trazar un plan de acción sobre la guerra en las ciudades que abarque a todo el Movimiento, para prevenir el sufrimiento que resulta de la guerra urbana y dar mejor protección y asistencia a las personas afectadas.

No podemos permitir el sufrimiento inmenso que hemos visto y seguir siendo testigos de cómo ciudades y pueblos arrasados por la guerra en todo el mundo se convierten en la nueva normalidad. Las ciudades son para la población civil. No deben ser los campos de batalla del futuro. Tenemos confianza en que el Movimiento, trabajando en conjunto y con determinación, puede reducir el sufrimiento causado por la guerra en las ciudades y dar mejor asistencia a las personas afectadas.

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Para más información sobre la iniciativa relativa a la guerra en las ciudades, contactar a Magnus Løvold en mlovold@icrc.org o a Kaja Sannerud Andersen en kaja.andersen@redcross.no

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